Nacional MX. Tu diario local
Tecnología

Bisontes de Santa Catalina: la herencia olvidada de Hollywood

Descubre cómo 14 bisontes abandonados por Hollywood en Santa Catalina se convirtieron en un problema ecológico que marcó la isla de California durante décadas.

Bisontes de Santa Catalina: la herencia olvidada de Hollywood
Imagen: xataka.com. Uso informativo; los derechos pertenecen a su titular.

Los bisontes que Hollywood dejó atrás

En 1924, la compañía cinematográfica Famous Players-Lasky (antecesora de Paramount) transportó 14 bisontes procedentes del rebaño de Yellowstone hasta el puerto del Gato, ubicado en el suroeste de la isla de Santa Catalina en California. Estos animales majestuosos fueron traídos para una producción fílmica cuyo nombre exacto permanece en el olvido. Lo que sí quedó registrado en la historia fue que, cuando el equipo de rodaje abandonó la isla, los bisontes permanecieron en ella.

Aquel accidente cinematográfico que dejó a los bisontes en Santa Catalina resultaría ser el inicio de una saga que transformaría el ecosistema insular durante más de un siglo. Nadie imaginaba entonces que esta situación generaría desafíos ecológicos sin precedentes.

William Wrigley Jr. y la expansión del rebaño

El propietario de la isla en aquella época era William Wrigley Jr., el magnate de la industria del chicle que había adquirido el control de facto de Santa Catalina desde 1919. Fascinado por la presencia de estos imponentes animales, Wrigley decidió que los bisontes encajaban perfectamente en su isla. Su entusiasmo llegó al extremo de que, en 1934, compró una decena adicional de animales y los liberó en las zonas montañosas del territorio.

Sin depredadores naturales que los controlaran, la población de bisontes experimentó un crecimiento exponencial. Para 1955, el rebaño había alcanzado 80 ejemplares. En 1969, la cifra se elevó a 400 animales, y para 1987 ya superaba los 524 individuos. Este incremento demográfico, aunque podría parecer un éxito en términos de conservación, se convirtió rápidamente en una amenaza para el frágil equilibrio ecológico de la isla.

El impacto ambiental en un ecosistema único

Santa Catalina alberga 22 áreas ecológicas sensibles y seis especies de plantas endémicas que no existen en ningún otro lugar del planeta. Un estudio exhaustivo realizado en 2005 reveló el alcance del problema: los investigadores determinaron que la isla podía soportar de manera sostenible un máximo de 200 bisontes en sus 76 millas cuadradas útiles. Sin embargo, la población había triplicado esta cifra óptima.

El daño al ecosistema era significativo. Los bisontes se alimentaban vorazmente de la vegetación nativa, destruyendo hábitats críticos para especies autóctonas. La sobrepastoreo afectaba gravemente la regeneración de plantas, especialmente las endémicas. Las reservas de conservación del continente expresaban su preocupación creciente ante esta situación.

Los intentos iniciales de control poblacional

La Catalina Island Conservancy, responsable de la gestión ambiental de la isla, comenzó con un método tradicional: el traslado. Aproximadamente cien bisontes fueron transportados a Dakota del Sur con la esperanza de reducir la población. Sin embargo, esta iniciativa no produjo los resultados deseados, pues la población continuó creciendo problemáticamente.

El panorama se complicó aún más cuando los investigadores descubrieron que el linaje genético de los bisontes de Santa Catalina presentaba una mezcla con ganado doméstico. Este hallazgo llevó a las reservas de conservación continental a rechazar la admisión de más ejemplares de la isla, argumentando que su propósito era mantener la pureza genética de la especie americana.

La innovadora solución anticonceptiva

En 2009, ante el bloqueo de otras opciones, la Catalina Island Conservancy implementó un enfoque revolucionario: la aplicación de un inmunoanticonceptivo reversible. Este tratamiento vacunal representaba una alternativa humanitaria al sacrificio de ejemplares, permitiendo controlar la población sin eliminar a los animales.

Los resultados iniciales fueron prometedores. La tasa de natalidad se redujo drásticamente, pasando del 67,4 por ciento en 2010 a cero por ciento entre 2014 y 2016. Parecía que finalmente se había encontrado la solución equilibrada que permitiría restaurar el ecosistema insular sin recurrir a métodos letales.

El giro inesperado: un tratamiento irreversible

Sin embargo, surgió un problema imprevisto que cuestionaría el éxito de la estrategia. Cuando los científicos suspendieron el tratamiento con la expectativa de que la reproducción se reanudara, descubrieron que la natalidad permanecía en cero por ciento. El inmunoanticonceptivo, que teóricamente debería haber sido reversible, había esterilizado permanentemente al rebaño.

Este hallazgo transformó completamente el destino de los bisontes de Santa Catalina. Lo que comenzó como un método de control temporal se convirtió en una solución permanente, aunque con consecuencias impredecibles para la especie en la isla.

La situación actual y el legado de un experimento cinematográfico

Actualmente, aproximadamente 80 bisontes permanecen en Santa Catalina. Todos son adultos, y muchos rondan los 20 años de edad, cerca del límite máximo de la esperanza de vida natural para la especie. Sin nuevos nacimientos, la población está destinada a disminuir gradualmente hasta desaparecer.

La historia de los bisontes de Santa Catalina representa un capítulo fascinante en la interacción humana con la naturaleza. Lo que comenzó como un simple olvido cinematográfico en 1924 evolucionó hacia un complejo desafío ambiental que requirió décadas de investigación y experimentación para abordar. Aunque el ecosistema insular finalmente se recuperará de la sobrepoblación, la isla lleva las cicatrices de este experimento no intencional, recordando que las consecuencias de nuestras acciones pueden persistir durante generaciones.

También en tu zona