Santuario romano femenino hallado en cueva
Arqueólogos descubren un santuario romano único en Valencia con 120 inscripciones latinas dedicadas a mujeres en la Cova Dones.

Hallazgo arqueológico sin precedentes en la cueva valenciana
Un equipo internacional de investigadores ha confirmado que la Cova Dones de Millares, en Valencia, alberga un santuario romano de características únicas en el imperio. Este yacimiento, que durante años ha revelado sorpresas arqueológicas de gran relevancia, acaba de consolidarse como uno de los descubrimientos más significativos del siglo actual gracias a la identificación de más de ciento veinte inscripciones latinas talladas en sus paredes.
Lo que parecía ser una simple caverna en tierras valencianas se ha transformado en un tesoro arqueológico de dimensiones extraordinarias. Las universidades de Alicante y Zaragoza, entidades líderes en el estudio de este enclave, revelaron en junio de este año los resultados de su campaña de investigación realizada entre mayo y junio. Este trabajo ha multiplicado por ocho el número de grabados conocidos hasta el momento, elevando la cifra de inscripciones latinas identificadas a aproximadamente ciento veinte ejemplares.
Una colección de grabados sin igual en el imperio
Antes de esta campaña, los investigadores conocían apenas quince inscripciones en el santuario romano. El descubrimiento actual posiciona a la Cova Dones como el depósito más abundante de inscripciones latinas hallado en cualquier cueva-santuario de todo el territorio que llegaron a dominar emperador como Trajano o Augusto. Este dato convierte al yacimiento valenciano en un referente arqueológico global.
La mayoría de estas inscripciones datan de los dos primeros siglos de nuestra era, proporcionando una ventana temporal privilegiada a los investigadores para comprender la vida religiosa y social durante la antigüedad clásica. Cada grabado constituye un testimonio de quiénes visitaban esta gruta sagrada y cuál era el propósito de sus peregrinaciones.
Descubrimiento de un culto femenino específico
El análisis detallado de las inscripciones latinas reveló algo particularmente fascinante: la presencia mayoritaria de nombres femeninos entre los grabados. Este hallazgo permitió a los expertos formular una hipótesis revolucionaria sobre la función del santuario romano: fue frecuentado principalmente por mujeres durante la antigüedad.
Entre los grabados documentados, cinco inscripciones votivas resultan especialmente significativas, pues hacen referencia a una divinidad femenina a la que se denominaba reverencialmente como "Domina", término que traduce "la Señora". Silvia Alfayé, especialista en Historia Antigua, destacó que tres de estas inscripciones incluyen la advocación "MALACI", una designación divina completamente desconocida hasta ahora en la literatura arqueológica.
Un culto organizado y duradero
La concentración de múltiples inscripciones dedicadas a la misma divinidad permite descartar que se tratara de visitas esporádicas o con propósitos religiosos genéricos. Según Sergio García-Dils, investigador de la UNED-Sevilla, el patrón de distribución de los grabados evidencia la existencia de un culto altamente organizado, realizado de manera sistemática durante siglos.
El hecho de que la mayoría de grabados se encuentre concentrada en una zona muy alejada de la entrada de la cueva refuerza esta interpretación. Los peregrinos realizaban desplazamientos considerables hacia el interior de la caverna, demostrando dedicación religiosa y propósito ceremonial específico. Este comportamiento indica una tradición religiosa arraigada y bien establecida entre la población femenina local.
Evidencia material y objetos rituales
Más allá de las inscripciones latinas, los arqueólogos han recuperado un conjunto significativo de artefatos que confirman el carácter sagrado del enclave. En el santuario romano se hallaron dos anillos, una pulsera, vasijas en forma de cáliz y fragmentos cerámicos antiguos. Estos objetos proporcionan pistas tangibles sobre las prácticas rituales desarrolladas en el lugar.
El descubrimiento de numerosas fusayolas, pequeños contrapesos utilizados en los antiguos husos de hilado, resulta especialmente revelador. Estos utensilios textiles se asociaban directamente con actividades femeninas en la antigüedad, fortaleciendo la tesis de que la cueva fue un espacio dedicado al culto de una diosa patrona de las labores textiles. Las mujeres ofrecían estos instrumentos de trabajo como ofrendas votivas, expresando así su devoción religiosa.
Proyectos científicos que iluminan el pasado
La investigación sistemática de este yacimiento forma parte del proyecto DONARQ, iniciado en 2023 con financiamiento de la Generalitat Valenciana y la British Academy. Desde su comienzo, las sucesivas campañas han generado descubrimientos escalonados que han transformado gradualmente nuestra comprensión de la cueva.
En 2023, se confirmó que el santuario romano comparte el espacio con el mayor conjunto de arte rupestre paleolítico del este peninsular, con más de cien pinturas y grabados de antiguedad superior a veinticuatro mil años. Durante 2024, se identificó la estructura del santuario romano situado a profundidades mayores de doscientos metros. En 2025, se catalogaron más de cien espeleofactos, formaciones estalagmitas modificadas intencionadamente durante la prehistoria.
Significado histórico y arqueológico
El hallazgo de este santuario romano con características únicas tiene implicaciones profundas para la comprensión de la religión clásica y el papel de las mujeres en la sociedad antigua. La existencia de un espacio sagrado dedicado específicamente al culto femenino desafía ciertos estereotipos sobre la participación de las mujeres en la vida religiosa romana.
Investigadores como Virginia Barciela y Aitor Ruiz-Redondo, líderes del equipo multidisciplinar, continúan analizando las inscripciones latinas para desentrañar nuevos detalles sobre las advocaciones divinas y las prácticas rituales específicas. El estudio conjunto de los grabados y materiales arqueológicos permitirá reconstruir con mayor precisión las ceremonias y creencias religiosas que caracterizaron a este singular enclave durante siglos de actividad religiosa ininterrumpida.